馃尭 El Amor y la Locura
(Cuento de Ana Mar铆a Lesaca — “Galatea”)
Cuentan que una vez, en alg煤n rinc贸n del mundo, se reunieron todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando el aburrimiento hab铆a bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan inquieta, propuso:
—¿Jugamos al escondite?
La intriga, levantando una ceja con curiosidad, pregunt贸:
—¿Al escondite? ¿Y c贸mo es eso?
—Es un juego —explic贸 la locura—. Me tapo los ojos con las manos y comienzo a contar del uno hasta un mill贸n, mientras vosotros os escond茅is.
Cuando termine de contar, el primero que encuentre ocupar谩 mi lugar y contar谩 la pr贸xima vez.
El entusiasmo comenz贸 a bailar, seguido por la euforia, y la alegr铆a dio tantos saltos que termin贸 convenciendo incluso a la duda y a la apat铆a, que casi nunca se interesaba por nada.
Pero no todos quisieron participar.
La verdad prefiri贸 no esconderse: “¿Para qu茅?”, dijo. “Si siempre me descubren.”
La sabidur铆a opin贸 que era un juego demasiado tonto, aunque en realidad le molestaba no haber tenido ella la idea.
Y la cobard铆a, fiel a su naturaleza, prefiri贸 no arriesgarse.
馃尶 El juego comienza
—¡Uno, dos, tres! —empez贸 a contar la locura.
La primera en esconderse fue la pereza, que se dej贸 caer tras unas piedras del camino.
La fe subi贸 al cielo.
La envidia se ocult贸 tras la sombra del triunfo, que hab铆a logrado subir hasta la copa del 谩rbol m谩s alto.
La generosidad casi no encontraba sitio para esconderse: cada lugar que hallaba le parec铆a perfecto para otro sentimiento.
“Un lago cristalino para la belleza, la sombra de un 谩rbol para la timidez, el vuelo de una mariposa para la voluptuosidad, una r谩faga de viento para la libertad…”
Y finalmente decidi贸 ocultarse tras un rayo de sol.
El ego铆smo encontr贸 un lugar perfecto: ventilado, c贸modo… pero solo para 茅l.
La mentira dijo que se esconder铆a en el fondo del oc茅ano —¡mentira!— en realidad lo hizo detr谩s del arco铆ris.
La pasi贸n y el deseo se refugiaron en el coraz贸n de los volcanes.
El olvido… bueno, se me olvid贸 d贸nde se escondi贸, pero eso no importa.
Cuando la locura termin贸 de contar —novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve, un mill贸n— el amor a煤n no hab铆a encontrado lugar.
Todo estaba ocupado…
Hasta que vio un rosal y, enternecido, decidi贸 esconderse entre sus flores.
馃挮 El hallazgo
—¡Un mill贸n! —grit贸 la locura—. ¡Voy a buscaros!
La primera en aparecer fue la pereza, a tres pasos, dormida tras unas piedras.
—Te encontr茅 —le dijo la locura—. Ahora te toca contar.
—No, gracias —respondi贸 la pereza—. Estoy demasiado cansada.
La locura levant贸 la vista y vio a la fe discutiendo con Dios sobre teolog铆a.
Encontr贸 a la pasi贸n y al deseo vibrando en los volcanes,
a la envidia tras el triunfo,
y al ego铆smo huyendo despavorido de un nido de avispas.
Tuvo sed, y al acercarse al agua descubri贸 a la belleza reflejada en su superficie.
A la duda la hall贸 sentada sobre una cerca, sin decidir de qu茅 lado colocarse.
As铆 fue encontrando a todos:
el talento entre la hierba,
la mentira tras el arco铆ris,
y al olvido, jugando sola al escondite.
Pero el amor… no aparec铆a.
Entonces escuch贸 un grito doloroso.
El amor hab铆a quedado atrapado entre las espinas del rosal, que le hab铆an herido los ojos.
La locura, desesperada, llor贸 y pidi贸 perd贸n.
Le suplic贸 al amor que la perdonara y jur贸 ser su lazarillo por el resto de los tiempos.
Desde entonces —cuentan—
el amor es ciego, y la locura siempre le acompa帽a.
馃尭 Homenaje
Este cuento fue escrito por Ana Mar铆a Lesaca (“Galatea”),
una mujer maravillosa que supo luchar contra la adversidad hasta el final de sus d铆as.
Es para m铆 un honor y un orgullo rendirle este homenaje,
compartiendo una de sus tantas obras, llenas de sensibilidad, ternura y sabidur铆a.

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